Qué son las chaponas

Nuestros orígenes

QUÉ SON LAS CHAPONAS

Las Chaponas De Gijón, son una mezcla de arte y gastronomía. No es sólo un producto de repostería de gran calidad, sino que el producto cuenta una historia.

Las Chaponas de Gijón son una creación de Rosa Vílchez Rodríguez, una famosa repostera de Gijón, propietaria de la antigua “Confitería Biarritz”. Ella recuerda que un día vio cómo el escultor Fernando Alba, colocaba la primera plancha de su obra “Sombras de Luz”, (conjunto de 4 placas de acero en el Mayán de Tierra o paseo de Muro, entre las escaleras 18 y 19) lo que la inspira para la creación de una galleta que posteriormente sería bautizada como “Las chaponas de Gijón, como los gijoneses llaman coloquialmente a esta escultura.

Las Chaponas nacen de la idea de fusionar el arte de la arquitectura con el arte de la repostería, tandem perfecto, que tras varios años concretamente en 2013 da lugar a una galleta de mantequilla, que se convertiría en un bocado irresistible para los amantes del chocolate y el cacao. Una galleta de artesana inspirada en una obra de arte presente en Gijón, un producto de calidad y representativo de la repostería asturiana, al igual que su creadora.

En 2019 Rosa pone fin a su negocio de pastelería tras años dedicados a su profesión, cerrando su obrador por jubilación, es entonces donde podemos empezar a hablar de los orígenes de MIGAYA.
Tras años de reconocimiento en el mercado, las Chaponas pasan a formar parte de la vida profesional de su comercial de distribución en 2020, quien se encargará de la formación de lo que actualmente conocemos como la empresa de repostería asturiana MIGAYA.

Ir más allá

DECIDIMOS EVOLUCIONAR

Como hemos dicho antes, la Chapona era una galleta perfectamente armonizada en cuanto a ingredientes y sabores, pero pensamos en ¿Qué pasaría si manteniendo los mismos ingredientes se sustituyeran por productos en su mayoría de KM 0 y que además, fuesen más saludables y más naturales?

Así aparece MIGAYA, como la conocemos actualmente, que viene a modificar el proceso de fabricación manteniendo su esencia, pero sustituyendo la harina común por ESCANDA, ese trigo salvaje que utilizaban nuestras abuelas en sus postres y que tiene su origen en ASTURIAS, concretamente en POLA DE LENA, además de utilizar azúcar moreno como edulcorante, en lugar de azúcar refinado.